Si un perro tiene una pequeña hernia umbilical que no muestra signos clínicos, generalmente no necesita ser tratada y puede ser rectificada por el camino si la perra está siendo castrada. Las hernias umbilicales más grandes deben tratarse quirúrgicamente y requieren anestesia general. En estos casos, la perra debe ser llevada al hospital inmediatamente para evitar que se prolongue el curso de la enfermedad y se produzcan adherencias al contenido de la hernia, afectando así a la función de los órganos correspondientes.
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