Los perros no son conscientes de que han sido castrados después de la esterilización. Sólo saben que la herida de la operación es dolorosa. A causa del dolor y la incomodidad de la herida, pueden ponerse de mal humor y enfadarse. Por lo tanto, la compañía y el consuelo del propietario son necesarios para aliviar el ánimo de los perros.
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