Cuando un perro sufre un golpe de calor, debe ser trasladado inmediatamente a una zona interior ventilada, donde pueda utilizar toallas húmedas y otros elementos para refrescarse rápidamente; compruebe el cuerpo del perro a tiempo, y si tiene dificultad para respirar o vómitos, tome rápidamente las medidas adecuadas; complemente con agua salada cuando el perro sufra un golpe de calor, preste atención a sus cambios de temperatura, y llévelo al veterinario a tiempo para que lo examine y lo trate con detalle. Después de enfriarse durante un tiempo, puedes utilizar un termómetro especial para perros para medir su temperatura corporal y detener la disipación de calor cuando alcance una temperatura corporal normal de 38 grados; entonces puedes intentar que tu perro se ponga de pie lentamente para favorecer la circulación sanguínea. Por último, puedes llevar a tu perro a una clínica veterinaria para que lo examinen y lo traten para evitar que le queden secuelas de un golpe de calor.
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