Los síntomas de un golpe de calor en los perros son: respiración inestable, rápida y acelerada; temperatura rectal muy elevada; hambre y sed; fatiga y debilidad; vómitos frecuentes; lengua roja y brillante con secreciones blancas; piel alrededor del cuello y de las fosas nasales que no se recupera tras la compresión; dificultad para respirar; letargo; saliva abundante y espesa; y frecuencia cardíaca rápida. En verano, los perros deben permanecer en el interior el mayor tiempo posible, evitar salir en las horas centrales del día y mantenerse bien hidratados.
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