Es normal que un perro sea reacio a beber agua durante un tiempo si acaba de ser operado o de sufrir una lesión. El cambio de comida de seca a húmeda es otra posible razón para que un perro beba menos agua, ya que obtiene más agua de su comida. La enfermedad también puede ser una causa, y si tu perro se muestra inusualmente letárgico y parece estar dolorido o enfermo, debes llevarlo al veterinario. Si no hay tales síntomas, puede estar relacionado con la psicología más que con la física. A veces, un cambio de entorno puede causar ansiedad a un animal. Algunos perros se adaptan rápidamente a su nuevo alojamiento, pero otros se muestran nerviosos o alterados. Si este es el caso, la mascota suele calmarse y empezar a beber agua al cabo de uno o dos días. Los cambios en el entorno del hogar también pueden causar problemas. Por ejemplo, si un familiar se marcha durante un largo periodo de tiempo. El animal suele negarse a comer o beber porque se siente solo o molesto. De nuevo, después de uno o dos días de calma, suele empezar a adaptarse al nuevo cambio. Muchos perros se niegan a beber en entornos desconocidos porque el agua huele diferente a lo que solía hacer. Los perros son muy sensibles a los olores y pueden notar diferencias muy pequeñas. Si un perro no quiere beber agua del grifo, puede ser una buena idea intentar darle agua embotellada. Examine cada una de las posibles razones por las que un perro no bebe agua y trate de encontrar una solución.
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