Las convulsiones en los perros suelen ser sospechosas de envenenamiento, epilepsia o meningitis bacteriana o vírica. Hay que recordar cualquier ingestión reciente de sustancias tóxicas y tomar la temperatura del perro y comprobar su buen estado mental. Se ha descartado la aparición de una meningitis bacteriana o vírica, que suele ir acompañada de espasmos neurológicos y otros síntomas. Si el perro es mayor, hay que considerar los trastornos epilépticos. La causa de las convulsiones debe evaluarse basándose en una combinación de los síntomas habituales y los antecedentes.
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