Es importante que el criador determine el valor de cría del perro basándose en el pedigrí que figura en el certificado de pedigrí, qué características tienen los cachorros producidos, cuáles son buenos y cuáles son las posibilidades de ganar en la competición, y para la gestión estándar del criadero. El criador puede hacer un seguimiento del estado de los perros en su zona. Sólo los perros con certificados de pedigrí pueden participar en las exposiciones caninas y en la cría, lo que refleja el carácter científico y autorizado de los criaderos y los criadores. Además, el certificado de pedigrí es una formalidad necesaria para la venta y transferencia del perro. Al vender o transferir un perro, el propietario debe presentar el certificado de pedigrí al cliente para asegurarse de que éste está plenamente informado del estado del perro y de su verdadera identidad, lo cual es una norma habitual en las perreras profesionales. Además, el certificado de pedigrí debe ser conservado con el perro por el nuevo propietario. En el mercado canino formal y desarrollado, el sistema de pedigrí juega un papel muy importante y es absolutamente esencial. Para el criador familiar, el certificado de pedigrí le dice de dónde provienen sus genes, cómo será en el futuro y si es un perro de buen carácter con una buena personalidad. También está muy claro que las enfermedades genéticas se pueden evitar y que se pueden encontrar antecedentes de enfermedades. Es el punto de referencia más intuitivo y conveniente para los criadores principiantes que no saben mucho sobre la raza. Un certificado de pedigrí es muy útil cuando no hay forma de ver la genética a simple vista. Podemos ver de un vistazo su pasado y su futuro, mientras que sin un certificado de pedigrí todo es desconocido.
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