Las causas de la pérdida excesiva de peso en los cachorros incluyen la ingesta inadecuada de alimentos, los parásitos, las afecciones médicas y los cambios bruscos de entorno. La frecuencia, la forma, el color y el sabor de las heces pueden ser indicativos de condiciones de salud. La diarrea suele estar causada por una indigestión debida a un exceso de comida. Si hay sangre en las heces, puede haber parásitos. El estreñimiento también puede ser consecuencia de problemas en los órganos internos o de fracturas. La orina anormal suele ser de color amarillo pálido, pero si es demasiado oscura o lechosa, es posible que tenga una enfermedad renal. Si no puede orinar, es posible que tenga la uretra ocluida. Las anomalías oculares, como los ojos inyectados en sangre, las superficies nubladas, el deslumbramiento, los ojos hinchados, etc., pueden estar causadas por irritantes externos menores o por enfermedades como los virus filtrantes, las lesiones, la deficiencia de vitamina B, las pestañas encarnadas o, en casos graves, la queratitis, la conjuntivitis crónica, la hepatitis, etc. La nariz de un cachorro sano es húmeda, negra y brillante. Si observa una secreción nasal excesiva, hemorragias nasales, congestión nasal o una nariz hinchada, seca y agrietada, es posible que su perro esté resfriado o tenga rinitis. Lo más importante a la hora de comprar un perro es fijarse en las «cinco miradas»: el estado mental es un reflejo exhaustivo del estado del sistema nervioso y la salud del perro. Un perro sano debe tener los ojos, las orejas y la cola flexibles, reaccionar rápidamente cuando se le acerca y mostrar iniciativa para acercarse o evitar. Si los ojos están apagados y deprimidos, es más probable que el perro esté enfermo. Segundo vistazo al conjunto: observe si el movimiento del perro es flexible, la marcha es estable, el pelaje es limpio y suave, la musculatura es completa y proporcional, las extremidades son simétricas y robustas, no hay fenómenos de cojera. Si hay cicatrices evidentes, sarna, pérdida de pelo, granos (protuberancias) en la superficie del cuerpo, significa que el perro tiene o ha tenido enfermedades de la piel (ácaros de la cochinilla, ácaros del gusano, enfermedades fúngicas de la piel, etc.). Tres miradas a los ojos: un perro sano tiene ojos brillantes y bien iluminados, con pestañas limpias y ordenadas y ojeras ligeramente húmedas. Muchas enfermedades de los perros se reflejan en los ojos. La conjuntiva (parte interna del párpado) está congestionada y enrojecida, lo que suele ser un signo de algunas enfermedades infecciosas y febriles. Una conjuntiva amarillenta (color beige) indica una posible enfermedad hepática. Una conjuntiva pálida es un signo de anemia debido a diversas causas. Si la córnea (la capa más externa del ojo) está nublada y blanca, es probable que esté en las últimas fases del moquillo o de la queratitis simple; si es de color gris azulado, es probable que tenga hepatitis infecciosa (también conocida clínicamente como «ojo azul de la hepatitis»). También es importante estar atento a la secreción ocular excesiva, ya que muchos perros con moquillo y hepatitis infecciosa presentan este fenómeno. Mira la nariz: La nariz de un perro sano debe estar húmeda y fresca alrededor de la punta y las fosas nasales. Si la nariz está seca, indica sobre todo una inflamación de las vías respiratorias superiores (causada sobre todo por enfermedades infecciosas y febriles). Si las fosas nasales están limpias de plasma, moco o secreción nasal de pus, entonces es un signo de alguna enfermedad infecciosa (gripe, moquillo, etc.). Fíjese en la parte inferior del abdomen: los que compran por primera vez o los que no saben mucho de perros suelen pasar por alto este punto. Si hay una protuberancia evidente alrededor del ombligo o en la parte posterior del abdomen, lo más frecuente es que sea el resultado de una hernia umbilical o escrotal, que normalmente sólo puede tratarse mediante cirugía.
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