El tamaño de la jaula debe sustituirse en función del tamaño del perro en crecimiento, para que éste tenga espacio suficiente para estirarse en ella. Elija una jaula que permita al perro girar y ponerse de pie, pero no demasiado grande, el doble de la longitud del perro, ya que de lo contrario no favorece el adiestramiento en la jaula y la localización. La mayoría de las jaulas de metal son lisas, resistentes a los mordiscos y fáciles de limpiar, pero menos cómodas, y el metal no es confortable para los perros; las jaulas de plástico son lisas, los perros no las muerden y pueden limpiarse directamente con agua, pero estas jaulas no pueden desmontarse a voluntad y la ventilación es escasa; las jaulas de tela están bien ventiladas y son cómodas, pero no son tan resistentes como las de metal y plástico. El cajón de tela es cómodo y está bien ventilado, pero no es tan resistente como los cajones de metal y plástico, y puede ser un dolor de cabeza para limpiarlo. Elija una jaula de acuerdo con el estado de su perro. Los perros no entran en la caja para ser adiestrados 1. Utilizar primero la comida para atraer su atención, y luego utilizar la comida para atraer al perro a la caja. Una vez que el perro esté en la jaula, elógielo mientras le da comida. Luego, atrae a tu perro fuera de la jaula con comida y elógialo cuando haya terminado. Repite este entrenamiento una y otra vez. 2. No cierre la puerta justo después de entrar en la jaula No se centre en la puerta en cuanto el perro entre en la jaula, ya que puede asustarse. Vigile lentamente la caja mientras tranquiliza al perro, deténgalo si quiere salir y recompénselo si obedece la orden. 3. Deje que el perro se quede quieto un rato después de cerrar la puerta, y luego aléjese para que su barriga se familiarice con ella. No responda aunque el perro ladre. Si el perro permanece tranquilo en la jaula, elógielo cuando salga y recompénselo adecuadamente.
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