Lo primero que hay que tener en cuenta es si existe una infección ocular, como la conjuntivitis o las úlceras corneales, que pueden provocar un aumento de la secreción ocular en los perros, y también muestran clínicamente cierto rascado de los ojos, con secreción ocular persistente o lagrimeo, que también puede provocar una rotura de la córnea. Si hay un enrojecimiento persistente de los ojos, también es importante tener en cuenta otras enfermedades infecciosas como el moquillo, que suele presentarse con tos, secreción nasal, aumento de la secreción ocular y, en casos graves, puede hacer que tengan dificultad para respirar. Especialmente en los cachorros, si hay un aumento de la secreción ocular, es importante considerar primero si hay una infección viral y luego considerar los problemas oculares y de alimentación, por ejemplo, si el perro come un alimento con un alto contenido de sal o un alimento graso, estos pueden causar que el perro se inflame, lo que puede conducir a un aumento de la secreción ocular. Si el apetito del perro no es un gran problema, puede utilizar suero fisiológico o colirios antibacterianos de aplicación tópica y observación. Si el apetito del perro se ve afectado, o si hay tos o estornudos, hay que llevar al perro al hospital a tiempo para que lo examinen y vean si hay problemas respiratorios u otras infecciones víricas, y tratarlas a tiempo para no retrasar la enfermedad del perro.
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