Lo primero que hay que hacer es cambiar la dieta de su perro. En primer lugar, haz una dieta ligera, come verduras y frutas que tu perro pueda comer, y añade fibra según convenga. En segundo lugar, bebe más agua y dale a tu perro probióticos o un poco de agua con miel para regularlo. Por último, si los métodos anteriores no funcionan, considera la posibilidad de lubricar el tracto intestinal con un corcho, glicerina o llevarlo al hospital para que lo examinen.
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