Los picores rojos en el cuerpo después de tener un gato pueden deberse a varias cosas: en primer lugar, pueden ser causados por alergias. En segundo lugar, el gato puede tener pulgas, que se sabe que se encuentran en el ambiente o en las personas. Además, el gato puede tener una infección por hongos, que se transmite cuando una persona sostiene al gato. Se recomienda llevar al gato al veterinario mientras se visita el departamento de dermatología del hospital para comprobar si hay pulgas e infecciones por hongos en el gato.
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