Después de beber alcohol, los perros pueden sufrir debilidad, intoxicación etílica, alergias e incluso shock y muerte. Esto se debe a que el organismo del perro no tiene las enzimas necesarias para metabolizar las sustancias similares al etanol que contiene el alcohol. Es importante no dar a su perro alcohol de forma habitual y mantener este tipo de artículos fuera del alcance de su perro.
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