Los analgésicos más utilizados en los perros suelen ser AINE con propiedades antipiréticas y analgésicas. Estos medicamentos consiguen reducir la respuesta al dolor mediante la inhibición selectiva de la ciclooxigenasa. Un ejemplo es el meloxicam en comprimidos. Este tipo de medicación para el dolor no se recomienda para animales con trastornos gastrointestinales y puede aumentar el riesgo de úlceras gastrointestinales. Tampoco se recomiendan para animales con enfermedades renales y pueden agravar el daño renal.
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