Si el paciente es arañado por un gato, la probabilidad de contraer la rabia en este caso es muy baja, normalmente entre el 1% y el 2% de probabilidad. Una vez infectado con el virus de la rabia, ninguna forma de tratamiento podrá salvar la vida del paciente, por lo que se aconseja a los pacientes que presten atención a la prevención de esta enfermedad. Si ha sido arañado por un gato, debe acudir al hospital para que le vacunen contra la rabia y así prevenir la infección. En general, la vacunación antirrábica debe administrarse dentro de las 24 horas siguientes al arañazo, y si no se administra dentro de las 24 horas, se recomienda complementarla a tiempo, ya que cuanto antes se administre la inyección después del arañazo, mejor será el efecto de la vacunación.
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