Los perros no deben ponerse demasiado nerviosos si tienen una tos leve, ya que la tos ayuda a limpiar las vías respiratorias de flemas y cuerpos extraños y es una respuesta protectora. Los supresores de la tos no deben utilizarse para la tos leve o cuando hay flema. En caso de tos grave y frecuente, tos seca sin esputo o tos frecuente inducida por enfermedades ajenas a las vías respiratorias (por ejemplo, pleuresía), los antitusígenos deben utilizarse rápidamente. En el tratamiento de la tos del perro hay que procurar que no se le den alimentos estimulantes y que se le den alimentos nutritivos. Se le debe dar mucha agua caliente y no se le debe dar comida cruda o fría. Preste también especial atención a si su perro tiene moquillo, ya que uno de los signos del moquillo es también la tos.
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