Los principales síntomas del virus son vómitos y diarrea, y en casos graves, sangre y diarrea, y en casos secundarios graves, miocarditis e invaginación. El tratamiento se basa principalmente en la reposición de electrolitos, el mantenimiento del estado de hidratación del organismo para evitar la deshidratación, los antiinflamatorios, los antiinfecciosos y los antivirales, y la mejora de la resistencia del organismo.
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