Los parásitos internos más comunes en los perros son los coccidios, los ascárides y las tenias. Por lo tanto, cuando se detecta que un perro tiene infecciones parasitarias internas, clínicamente pueden aparecer los siguientes síntomas: depresión, pérdida de apetito, heces blandas, vómitos, sangre, heces gelatinosas y, en casos graves, lombrices. Este es el momento de llevar al perro al hospital para realizar una microscopía fecal que confirme el diagnóstico.
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