Caminar erguido es muy perjudicial. El 60% del peso corporal de un perro recae en las extremidades delanteras y el 40% en las traseras, y si un perro se pone de pie, el peso de todo el cuerpo se concentra en las patas, los hombros y las caderas, y tal cantidad de peso es demasiado para que los frágiles huesos del perro lo soporten. Caminar erguido muchas veces puede provocar el desgaste de los huesos del perro y, en casos graves, la parálisis.
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