Los principales síntomas son la laringitis, la traqueítis, la bronquitis, la amigdalitis y la neumonía, que pueden variar en gravedad y suelen ser más graves en los cachorros. Tos seca paroxística repentina seguida de vómitos secos o náuseas, pérdida nasal grave, salida excesiva de líquido nasal con la respiración, amígdalas agrandadas y anorexia. Algunos perros presentan disnea paroxística, vómitos o diarrea. A medida que la enfermedad avanza, el perro se deprime, pierde el apetito y tiene temblores musculares, y finalmente desarrolla una neumonía, con dificultad para respirar y cianosis de la mucosa visible, que puede conducir fácilmente a la muerte.
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