El Yorkshire no es un perro tan bueno como la gente lo pinta. Tiene un pelaje muy largo que puede enredarse fácilmente y suele mudar mucho, lo que dificulta el aseo del pelaje. El Yorkshire es demasiado pegajoso y le gusta aferrarse a su dueño, pero también es muy tímido y a menudo se asusta. El Yorkshire también tiene un estómago débil y no es fácil de alimentar.
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