Cuando un gato sufre insuficiencia renal, los primeros síntomas pueden ser micción frecuente, micción escasa, sangre en la orina, pérdida de apetito, sed frecuente, náuseas y vómitos. Tras descubrir que su gato padece una insuficiencia renal, los propietarios deben llevar a sus gatos al veterinario a tiempo para que reciban un tratamiento que evite el retraso de la enfermedad.
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