Las secuelas del golpe de calor en los perros son: jadeo, taquicardia, fiebre alta, falta de oxígeno, etc., que pueden poner en serio peligro la vida del perro, por lo que cuando se detecta el golpe de calor a tiempo hay que trasladarlo a un lugar fresco y ventilado tumbado, tumbado con las patas hacia arriba para aumentar el riego sanguíneo del cerebro, a la vez que se le da agua al perro y se hace un buen trabajo de enfriamiento. Por ejemplo, limpie el cuerpo del perro con una toalla húmeda y frote las almohadillas de las patas con alcohol según convenga.
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