Es mejor no dar a su perro cubitos de hielo. En el caso de los cachorros y los perros mayores, no se recomienda darles hielo. Como la temperatura del estómago del perro es más alta en verano y el hielo es más frío, puede irritar fácilmente el tracto gastrointestinal del perro y provocar trastornos gastrointestinales. En casos graves, puede incluso producirse una «torsión gástrica» que ponga en peligro la vida del perro.
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