El síntoma más evidente de un cachorro moribundo es que el cachorro está extremadamente débil, parece estar tumbado y de lado, y a veces se pueden encontrar secreciones en la boca y el ano. Si el perro se está muriendo debido a una enfermedad, suelen producirse cambios como la incontinencia. La respiración, los latidos del corazón y la temperatura corporal del perro pueden cambiar de forma anormal, como una respiración extremadamente plana o profunda y un descenso extremo de la temperatura corporal o por debajo de los 35 grados centígrados. Tan pronto como el animal muestre estos síntomas, es importante llevarlo al veterinario local para que reciba atención médica, a fin de evitar retrasar la afección y perder el mejor ciclo de tratamiento. Antes de morir, la cabeza del cachorro se inclinará hacia un lado involuntariamente y su lengua estará fuera y no podrá retraerse, ni siquiera con fuerza externa. El cachorro no responde a las llamadas y puede levantar los párpados, pero su cerebro está perdiendo gradualmente la conciencia y es imposible despertarlo.
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