Las enfermedades mamarias en las perras son un gran dolor de cabeza. Las enfermedades mamarias más comunes en las perras son la mastitis y los tumores de la glándula mamaria, y los cuidadores deben tomar las medidas de diagnóstico y tratamiento adecuadas según la condición específica de la enfermedad. Mastitis La mastitis canina, también conocida como mamitis, es una enfermedad que no sólo pone en peligro la salud física y mental de la perra madre, sino que también es perjudicial para el cachorro lactante. Se trata de una inflamación aguda o crónica de una o varias glándulas mamarias que puede producirse simultáneamente. Esta enfermedad suele darse en perras lactantes. Causas: La mastitis aguda se observa principalmente cuando la glándula mamaria se daña durante la lactancia o cuando la glándula mamaria está traumatizada, pero también cuando la leche se estanca durante el destete repentino o cuando todos los cachorros mueren. La enfermedad también puede ser secundaria a una infección metastásica de una infección uterina aguda. Los principales patógenos de la infección son los estreptococos y los estafilococos. La mastitis crónica es más frecuente en perros de edad avanzada y puede estar relacionada con desequilibrios hormonales. Síntomas: En las primeras fases de la mastitis, las glándulas mamarias afectadas están congestionadas, enrojecidas, hinchadas y duras, calientes al tacto, con los ganglios linfáticos del pecho agrandados y con la lactancia reducida o interrumpida. A medida que la infección avanza, pueden aparecer síntomas sistémicos como aumento de la temperatura corporal, depresión, pérdida de apetito y deshidratación. La mastitis puede convertirse en un absceso mamario, en el que el centro de la inflamación comienza a ablandarse y fluctuar, a veces con flujo de pus autoinfligido. La inflamación glandular séptica crónica se caracteriza por la formación de quistes en el tejido mamario, que a veces se convierten en tumores. Diagnóstico: Puede basarse en un traumatismo en la mama del perro afectado y en signos locales de enfermedad en la glándula mamaria. Tratamiento: La mastitis aguda debe ser tratada lo antes posible con antibióticos y toda la camada de cachorros lactantes debe ser destetada y criada a mano. La ubre afectada debe ser masajeada y ordeñada varias veces al día, y después del ordeño debe inyectarse un antibiótico acuoso en la piscina de leche a través del conducto del pezón dos o tres veces al día. Los antibióticos deben ser de amplio espectro, como la penicilina y la estreptomicina en combinación con la ampicilina. También pueden utilizarse furanos y sulfonamidas. En los casos de abscesos mamarios, se puede hacer una incisión en la parte más blanda de la mama y drenar y lavar con suero de penicilina. El cierre circunferencial alrededor de la mama con solución de clorhidrato de procaína al 0,2% tiene un buen efecto. Además de la extracción del pecho, se puede aplicar una compresa caliente seguida de una fría dos veces al día en los pechos con una gran acumulación de leche en la piscina. En el caso de los perros con síntomas sistémicos, debe utilizarse la terapia de infusión, prestando atención al calcio y la vitamina C. En el caso de los que presentan formación de tumores en la mama, es factible la mastectomía. Prevención: 1. Mantener el útero limpio. 2. Afeitar el pelo alrededor de las glándulas mamarias y prestar atención a la limpieza de las mismas. 3. Recorte las uñas de los pies del cachorro para evitar que se rasque las glándulas mamarias de la perra cuando tome leche. Tumores mamarios Los tumores mamarios caninos (TMC) son el tumor más frecuente en las perras. Los tumores malignos representan aproximadamente el 50% de los casos y la mayoría son metastásicos. Las perras sin pagar están entre las que tienen una alta incidencia. La incidencia en las perras es de aproximadamente 2 por cada 1.000, de las cuales el 60% son malignas. No hay diferencias de raza y todos los perros corren el riesgo de desarrollar esta enfermedad neoplásica. Etiología: El aumento de la producción de la hormona del crecimiento debido a la progesterona se acompaña de aumentos paralelos de los niveles sanguíneos del factor de crecimiento similar a la insulina I (IGF-I) y del factor de crecimiento similar a la insulina II (IGF-II), que estimulan la proliferación de las células mamarias. La regulación hormonal y la expresión autónoma de los factores de crecimiento y sus receptores también pueden influir en el desarrollo de los tumores de mama, lo que hace que el proceso de desarrollo de los tumores de mama sea extremadamente complejo. Síntomas: Los tumores de mama suelen aparecer en los penúltimos 1, 2 o 3 pezones, donde hay más epitelio secretor, epitelio mucoso y células, y donde la probabilidad de malignidad es mayor. Los tumores de mama malignos suelen mostrar una decoloración roja, un aumento de la temperatura, una hinchazón y un rápido crecimiento en la zona localizada de la lesión. Diagnóstico: El diagnóstico puede basarse en una combinación de valores fisiológicos básicos, examen visual, palpación y pruebas de laboratorio y hallazgos radiográficos. Tratamiento: Es posible la extirpación quirúrgica del tumor de mama y la extirpación del útero ovárico. 1. Preparación preoperatoria y anestesia Colocación intravenosa de la aguja permanente, suero fisiológico para establecer el acceso intravenoso, antiinflamatorio y hemostático, alivio del dolor, atropina. Inducción de anestesia con propofol, intubación traqueal, anestesia inhalatoria, cardioplejía y monitorización de oximetría. Tras la anestesia general, se mantiene al perro en posición supina, se le afeita ampliamente el abdomen y se le desinfecta. En primer lugar, se realiza una ovariohisterectomía, en la que se practica una incisión en la pared abdominal, se ligan y se extraen los ovarios y los cuernos uterinos de forma bilateral y se cierra la pared abdominal de forma rutinaria. Se realiza una incisión cutánea ovoide a unos lcm del tumor para extirpar el tumor mamario, y se continúa la piel hasta la fascia de la pared abdominal externa, evitando cortar el tejido mamario en la medida de lo posible. El tejido que rodea los ganglios linfáticos inguinales se separa de forma contundente, se ligan los vasos linfáticos y sus alrededores y se extraen los ganglios linfáticos inguinales. Se lava la herida con suero fisiológico, se aplican algunos antibióticos (penicilina), se cierra el tejido subcutáneo en capas con suturas PGA de 3/0 y se colocan drenajes, se cierra la piel con suturas nodales, se aplican apósitos estériles y se envuelve la piel con un vendaje de 3 filas para comprimir la piel y reducir la tensión cutánea al tiempo que se evita la cavitación. Prevención: Los perros cuyo alimento básico habitual es la carne tienen más posibilidades de padecer tumores, por lo que los propietarios deben ser más equilibrados en la alimentación que les dan. La esterilización de su perro también contribuirá a reducir las posibilidades de que aparezcan tumores. Esterilizar a su perra antes de que entre en celo por primera vez como cachorra puede reducir en gran medida las posibilidades de que sufra un tumor mamario. Tenga en cuenta que las perras en periodo de lactancia deben dejar de amamantar a sus cachorros mientras son tratados. El dueño de la mascota puede encontrar otra perra para amamantar.
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