Los propietarios deben llevar a sus perros al veterinario con prontitud para que los vacune y seguir las instrucciones del médico para evitar que se bañen o saquen a sus perros durante el periodo de vacunación. Los propietarios deben evitar exponer a sus perros a la enfermedad. Las vacunas suelen administrarse 3 veces y a partir de entonces es necesario un refuerzo cada año. Los perros deben gozar de buena salud en el momento de la vacunación y no deben ser vacunados si presentan alguna anomalía o traumatismo.
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