Las cerezas contienen ácido dodecahídrico, una sustancia que destruye el tracto intestinal. Una vez destruidas las células epiteliales del intestino del perro, éste es especialmente susceptible de sufrir vómitos y diarrea, lo que puede provocar la muerte. Las cerezas también contienen sulfonato de propilo, que también es eficaz para destruir las células epiteliales del tracto intestinal del perro. Esto es especialmente peligroso y no debe darse a los perros. Aunque las cerezas no causen ninguna molestia gastrointestinal, no deben darse de comer a los perros, ya que son muy sabrosas pero pueden atascarse fácilmente en la garganta del perro. Esto también puede conducir a una peligrosa asfixia.
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