Una vez identificado, el perro seguirá a su dueño como un gusano, escuchará las palabras del dueño, obedecerá y cumplirá las órdenes del dueño, compartirá su comida y sus juguetes con el dueño, y enviará y saludará al dueño cuando salga. Este es uno de los comportamientos más evidentes de un cubo francés, ya que seguirá a su dueño allá donde vaya. El Frenchie es un perro muy obediente y responde muy bien a las órdenes de su dueño. Es una señal de propiedad: cuando un doodle reconoce a su dueño, le gusta compartir los juguetes y las cosas que considera importantes para él, ya que es territorial y receloso. Los signos de reconocimiento del propietario incluyen la recogida y la devolución: después de reconocer a su dueño, el cubo le despedirá antes de que salga de casa y estará en posición de saludarle cuando vuelva a casa, un comportamiento que muchos propietarios encuentran muy reconfortante.
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