Los síntomas clínicos de la microcefalia son principalmente gastrointestinales, con síntomas tempranos como una leve pérdida de apetito y heces blandas. A medida que la enfermedad avanza, los vómitos y la diarrea se hacen evidentes al cabo de uno o dos días y pueden ir acompañados de sangre en las heces o de vómitos de sangre, con heces parecidas al ketchup o a la salsa de soja. Los vómitos frecuentes también pueden provocar una deshidratación grave, alteraciones electrolíticas y trastornos ácido-básicos. Para determinar si su perro tiene microcefalia, es necesario realizar un análisis de sangre rutinario para comprobar si hay una disminución de los glóbulos blancos, que pueden estar presentes. También se puede utilizar una tira reactiva para ver si hay una marca de control positiva, que indica infección.
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