Observación general: observe si el cachorro es demasiado delgado, si el pelaje es liso y ordenado, si es flexible, si tiene un paso firme y si se tumba durante mucho tiempo y no se mueve mucho. Un cachorro sano tiene la forma corporal adecuada, un pelaje suave y brillante, y es vivaz y se mueve con alegría. Observe el comportamiento: observe si el cachorro está deprimido, si los ojos están brillantes y si evita activamente a los extraños. Un cachorro sano es enérgico, vivaz, con ojos brillantes, y se esconde en un rincón cuando ve a un extraño, poniendo cara de miedo. Observe los ojos: los ojos de un cachorro sano son brillantes y luminosos, con círculos ligeramente húmedos alrededor de los ojos, sin secreciones como excrementos en las comisuras de los ojos, y con pestañas limpias y ordenadas. Observe la nariz: La nariz de un cachorro sano estará limpia, húmeda y suave, si gotea constantemente es probable que tenga una enfermedad infecciosa y una nariz seca es señal de una infección respiratoria en los perros. Compruebe si el cachorro ha sido inyectado con fármacos: algunos comerciantes de perros hacen cualquier cosa para vender un cachorro enfermo, inyectando al cachorro con suero o globulina para inhibir la aparición de la enfermedad del perro e inyectando fármacos hormonales para que el cachorro se refresque, lo que dificulta al comprador averiguar el verdadero estado del perro. Por eso, al comprar, siempre hay que erizar el pelaje del perro y buscar signos de inyecciones en el cuello y las patas. Observa el ano y las heces: Observa que el ano del cachorro está limpio y enrojecido, y que el pelaje cercano está limpio y ordenado. Comprobar si las heces son secas, duras, verdosas o sin forma
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