Los perros con traumatismos craneoencefálicos graves pueden sufrir hemorragias por el traumatismo craneoencefálico, congestión ocular, inestabilidad, etc. Es necesario trasladarlos a un entorno más fresco y estabilizarlos antes de llevarlos al médico. Si su perro babea, se mueve con dificultad o tiene extremidades descoordinadas después de un traumatismo craneoencefálico grave, esto puede deberse a una hemorragia intracraneal tras el traumatismo, lo que provoca un aumento de la presión intracraneal. En este momento hay que tener cuidado de reducir los síntomas de tos y estornudos en los perros para evitar que se acelere el aumento de la presión intracraneal. Se debe enseñar a los perros a ser moderados y no a castigarlos en exceso. Nunca se debe golpear a los perros en la cabeza, la nariz o el estómago. La cabeza del perro no puede soportar golpes fuertes, y demasiada fuerza puede causar conmociones y hemorragias cerebrales.
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