Cuando a un perro se le atasca accidentalmente un hueso en la garganta, el dueño puede utilizar su mano u otra herramienta suave para pellizcar el hueso y sacarlo. También se puede dar al perro otro alimento para que se trague el hueso. También se puede levantar al perro boca abajo y darle una palmada en el lomo para que tosa el hueso. Si la situación es grave y ninguna de las opciones anteriores funciona, hay que llevar al perro al hospital de inmediato para evitar un atragantamiento prolongado causado por el hueso atascado en la garganta, y tratar de no alimentar con alimentos afilados y duros como los huesos en general.
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