Los perros pueden comer pequeñas cantidades de naranjas, ya que son ricas en vitamina C, agua, potasio y fibra, que reponen las necesidades de nutrientes del organismo y mejoran el sistema inmunitario. Sin embargo, el tracto gastrointestinal del perro es frágil y demasiadas naranjas tienen un alto contenido de azúcar, lo que puede provocar diarrea u obesidad. Si tu perro presenta diarrea o heces blandas, debes dejar de alimentarlo y darle una cantidad adecuada de probióticos para regular el entorno gastrointestinal. Aunque las naranjas son relativamente apetecibles y a los perros les suelen encantar, no hay que comer demasiada fruta fuera de temporada aunque les guste. La mayoría de las naranjas disponibles en el mercado en la temporada contraria se cultivan en invernaderos y dormideros, y contienen muchas hormonas. Por ello, la medicina china aboga por «nutrir el cuerpo de acuerdo con las estaciones» y no está de más comer la fruta de temporada.
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