Para muchas perras no esterilizadas, existe un alto riesgo de enfermedad uterina. Las enfermedades uterinas más comunes son la endometritis y la acumulación de pus uterino. La endometritis en perros es una inflamación de la mucosa del útero de la perra. A menudo esta inflamación puede extenderse a la submucosa o capa muscular de la perra. Causas: Normalmente el útero se infecta por microorganismos patógenos como estreptococos, estafilococos y E. coli que suben por la vagina durante el celo, la crianza, el parto, los partos difíciles y el posparto. Además, la vaginitis, el aborto espontáneo, la mortinatalidad, la brucelosis y la salmonelosis pueden causar endometritis. Síntomas: La endometritis aguda, que se observa con mayor frecuencia en los primeros días después del parto, se caracteriza por un aumento de la temperatura corporal, depresión, sed y ganas de comer, a veces vómitos, arqueo de la espalda y, en algunos casos, una pequeña cantidad de flujo turbio y floculento por la vagina. La endometritis crónica, en cambio, puede ser causada por una inflamación aguda o por una estimulación inflamatoria crónica, con pocos cambios en el apetito mental. Sin embargo, el cuerpo está mayormente aletargado y hay una descarga de plasma blanco por la vagina. La perra no suele entrar en celo, pero hay algunas perras en celo, pero no pueden concebir. El útero puede palparse y el cuerno uterino puede estar endurecido y engrosado. Cuando se acumulan grandes cantidades de líquido, puede haber una sensación de fluctuación. Externamente se observa un aumento del perímetro abdominal. Diagnóstico: Se puede determinar mediante los resultados de las pruebas de fase sanguínea y los exámenes de rayos X. Tratamiento: 1. Primera inyección intramuscular de hexestrol 0,1 mg/kg de peso corporal para abrir el orificio uterino y facilitar la descarga de secreciones. Al día siguiente, otra inyección de constrictores uterinos permitirá una descarga suficiente de las secreciones inflamatorias del útero. 2. Aplicación sistémica de antimicrobianos: 50.000 unidades/kg de peso corporal de penicilina y 40.000 unidades/kg de peso corporal de estreptozotocina, inyección intramuscular mixta, 2 veces/día. 3. Terapia sistémica de mantenimiento: se puede administrar por vía intravenosa solución salina con glucosa al 5% de bicarbonato sódico, vitamina C, etc. 4. En los casos en los que el tratamiento no es efectivo, se debe considerar la ovariohisterectomía. Prevención: mejorar la higiene y la desinfección de la perra durante la cría, el parto y el posparto: al realizar la inducción del parto y la cesárea, hay que ser cuidadoso y estándar, evitar daños, desinfectar a fondo y prevenir infecciones; tratar a tiempo enfermedades como el aborto espontáneo, el coágulo fetal y la vaginitis; en el posparto deben administrarse a la perra inyecciones profilácticas de fármacos contra la contracción uterina para promover la lactancia y reforzar la recuperación uterina. Mediante las medidas de control exhaustivas mencionadas, se puede prevenir eficazmente la aparición de la enfermedad. El pus uterino es una enfermedad aguda o crónica que se produce en las perras al final del celo, sobre todo en las adultas, y es la enfermedad obstétrica más frecuente en las perras. Etiología: En el celo tardío, el nivel inmunológico de las células uterinas se reduce por el aumento de la concentración de progesterona y la reducción de la concentración de estrógenos. El aumento de la concentración de progesterona provoca un aumento de la hiperplasia endometrial y de la secreción glandular, lo que favorece de nuevo el crecimiento y la multiplicación de las bacterias extrañas. La mucosa del útero se enferma por la invasión de bacterias extrañas y las secreciones uterinas aumentan. Si el cuello del útero está cerrado, no hay secreción, pero si el cuello del útero está abierto, la secreción es principalmente una secreción maloliente, sanguinolenta y mucopurulenta. En conclusión, la acumulación de pus uterino canino es una manifestación de una lesión uterina inflamatoria causada por la hiperplasia quística del endometrio, la estimulación continua del endometrio por la progesterona y la infección bacteriana. La edad de aparición del pus uterino en las perras puede oscilar entre los 4 meses y los 16 años de edad y puede darse en perras adultas de todas las edades. La incidencia del pus uterino es mayor en perras infértiles y en perras de más de 6 años. Esto se debe a que las perras de edad avanzada son propensas a la disfunción ovárica, principalmente en forma de atrofia ovárica, quistes ováricos y persistencia del cuerpo lúteo. La producción prolongada y sostenida de progesterona por parte del cuerpo lúteo provoca una hiperplasia quística del endometrio, que conduce a la acumulación de pus uterino. La acumulación de pus uterino puede darse en cualquier raza de perro. Síntomas: En las primeras fases de la enfermedad, el apetito no suele verse afectado, la temperatura mental y corporal son normales y el perro afectado no presenta signos sistémicos evidentes. El abdomen suele estar agrandado entre 15 y 30 días después de la infección, el perro está deprimido, tiene menos apetito, bebe y orina mucho y a veces vomita. El pus uterino abierto sale de la válvula púbica en una gran cantidad de secreción purulenta, de color gris o marrón rojizo, a menudo acompañada de un olor a pescado. En el tipo ocluido, no hay descarga de la válvula púbica, la circunferencia abdominal aumenta y hay una sensación fluctuante a la palpación. Diagnóstico: Puede determinarse sobre la base de una combinación de síntomas clínicos, pruebas de laboratorio, radiografías y hallazgos de diagnóstico por ecografía. Tratamiento: El tratamiento farmacológico se utiliza principalmente para la acumulación de pus uterino abierto, que se facilita mediante fármacos que estimulan la contracción del músculo liso del útero para facilitar el vaciado de la acumulación de pus. Los antibióticos también pueden inyectarse en el útero a través de la vagina. La extirpación quirúrgica de los ovarios uterinos es el tratamiento más eficaz para esta enfermedad. Dado que la tasa de recurrencia de la acumulación de pus uterino en perras de edad avanzada es de hasta un 50% o más, la ovariohisterectomía debe realizarse en perras que no necesiten criar. Dada la importancia de la enfermedad en el sistema reproductivo canino, se recomienda que las perras adultas, si no son necesarias para la cría, sean esterilizadas lo antes posible, extirpando todos los ovarios-útero para evitar dejar tejido residual que pueda causar reestrés, preñez y la posibilidad de acumulación de pus uterino y reducir la incidencia de la enfermedad. Prevención: En vista de la importancia de esta enfermedad en el sistema reproductivo de las perras, se recomienda que las perras adultas, si no necesitan ser criadas, sean esterilizadas lo antes posible, extirpando todos los ovarios y el útero para evitar dejar tejido residual que pueda causar reestro, embarazo y acumulación de pus uterino, y para reducir la incidencia de esta enfermedad. Es importante tener en cuenta que la mayoría de las castraciones de las perras se realizan a los 5-6 meses de edad, ya que sangrarán más si se realizan después de la madurez sexual.
English Deutsch Français Español Português 日本語 عربي