Una protuberancia en la nuca del perro puede deberse a que la medicación no se ha absorbido después de una vacunación, o puede ser el resultado de una enfermedad como un tumor. Si se trata de un bulto duro en la zona en la que el perro acaba de ser vacunado y no hay otros síntomas adversos, no suele haber nada de qué preocuparse y suele desaparecer en unos días. Si se descarta esto, lo mejor es llevar al perro al hospital para que lo examinen y le den un tratamiento sintomático.
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