Una temperatura de 39,5 grados o superior se considera fiebre cuando el perro se encuentra en un estado estable. Las causas de la fiebre son muy variadas y es aconsejable acudir al veterinario para que examine y trate rápidamente los síntomas. El moquillo, por ejemplo, también puede causar fiebre recurrente en los perros, acompañada de síntomas como tos, secreción nasal y estornudos, y más adelante, síntomas neurológicos como convulsiones, y es susceptible de afectar a cachorros no vacunados y a perros con poca resistencia.
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