Las súbitas convulsiones de Teddy y su incapacidad para ponerse de pie pueden deberse a una deficiencia de calcio, a una bajada de azúcar en sangre o a las secuelas del moquillo, o pueden deberse a síntomas asociados a la epilepsia. Si las convulsiones son mínimas y no hay otros síntomas, el perro puede permanecer en casa para su observación. Si las convulsiones van acompañadas de otros síntomas anormales, hay que llevar al perro al hospital para examinarlo y tratarlo.
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