Una cantidad insuficiente de sal en el organismo del perro puede provocar una falta de jugos digestivos y una disminución de la concentración de ácido gástrico, lo que da lugar a síntomas como fatiga, pérdida de energía, pérdida de apetito y deterioro neurológico. La sal estimula la producción de saliva, favorece la acción de otras enzimas digestivas y mejora el sabor de los alimentos.
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