La rabia es una infección mortal que se produce tras la mordedura de un perro con rabia. Se aconseja a los propietarios de perros que los vacunen regularmente. Por su parte, en el improbable caso de una mordedura de perro, lo primero que hay que hacer es tratar la herida localmente lo antes posible, con agua jabonosa o con agua, exprimiendo la mayor cantidad de sangre posible y aplicando yodo después de limpiarla, teniendo cuidado de no vendarla. Dado que no se sabe si el perro tiene rabia o no, es aconsejable acudir inmediatamente a un departamento de vacunación, es decir, a un centro de salud comunitario, para que le vacunen contra la rabia. El personal médico del departamento de vacunación administrará la vacuna antirrábica estándar en función de cada caso, y si el paciente ha sido vacunado anteriormente, puede que sólo necesite dos dosis de la vacuna antirrábica. Además de la vacuna antirrábica, existe un medicamento llamado inmunoglobulina antirrábica, que se administra mitad por vía tópica y mitad por vía intramuscular al tratar las heridas. En caso de mordedura de perro, el tratamiento anterior es muy importante, ya que ninguna de las personas que sufren la rabia ha sobrevivido a la enfermedad hasta ahora, y la tasa de mortalidad es muy alta, del 100%. Es muy importante que la principal medida de prevención y control de la rabia sea vacunarse inmediatamente después de una mordedura de perro.
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