En los perros adultos no hay síntomas cuando se infecta un pequeño número de anquilostomas. En los cachorros con infecciones graves, hay palidez de las membranas mucosas, letargo, un pelaje áspero y lustroso que se desprende con facilidad, disminución del apetito, heterofilia, vómitos, trastornos digestivos, episodios alternados de disentería y estreñimiento, heces sanguinolentas o negras y, en casos graves, un olor alquitranado y fétido. Los cachorros pueden desarrollar una piel inflamada, con picores y rotos, y una erosión de las comisuras de la boca, hasta que mueren de anemia grave y coma.
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