La primera es el tipo más común de cálculo del tracto urinario, la cistouretritis, que está causada por la inflamación de la membrana mucosa de la vejiga debido a la fricción entre el cálculo y la vejiga. Esto puede manifestarse como micción frecuente, micción muy escasa, incluso sangre en la orina, encorvamiento en la bandeja sanitaria, lamido frecuente de la uretra e incluso aullidos al orinar. El segundo tipo son las piedras pequeñas o los cálculos que forman tapones que obstruyen la uretra, en cuyo caso el gato parecerá estar de mal humor, permanecerá tumbado en un lugar todo el tiempo, no querrá caminar, no querrá comer o incluso vomitará. Los gatos con cálculos urinarios en la vejiga o el uréter pueden presentar posiciones de micción frecuentes, sangre en la orina o, en casos más graves, cierre y vejiga llena a la palpación. La única forma de confirmar el diagnóstico es llevar al gato al veterinario para que le haga una radiografía y una ecografía. Muchos perros y gatos pueden seguir teniendo cálculos después de la cirugía, lo que supone una diferencia individual y requiere no sólo la cirugía, sino también la medicación.
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