Cría de gatos

La actividad de apareamiento en las gatas suele alcanzar su punto álgido en primavera y disminuye en verano. Normalmente, las gatas no entran en celo de octubre a diciembre. Los signos de celo en las gatas incluyen un temperamento más apacible de lo habitual, una reducción del apetito, una micción más frecuente, una preferencia por las caricias del dueño y el frotamiento del vientre contra el suelo. Durante la época de cría, el gato macho es más sensible y no le gusta que se le acerque el dueño, su apetito disminuye y su lugar de micción no es fijo. En este momento, el gato macho puede oír el grito de la gata o olerla a distancia. Una vez que encuentra a la gata en celo, merodea a su alrededor y sisea y orina para estimularla a aparearse.

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