La calidad y la esperanza de vida de los perros con daños cerebrales vienen determinadas por el grado y la causa del daño, que suele estar provocado por factores externos como la hemorragia intracraneal o la falta de oxígeno y la hipertensión intracraneal, como caídas, impactos, ahogamientos, envenenamientos, golpes de calor, etc. Le siguen las infecciones víricas, como el virus del moquillo canino. Por último, está la enfermedad relativamente infrecuente de la meningitis. Si sólo hay una simple sacudida de la cabeza o una sacudida ocasional de las patas, y si comer, beber, jugar y defecar es normal, no suele ser un problema importante y no afecta a la calidad de vida y puede controlarse con medicación. Y si no se desarrolla gravemente y no hay problemas intracraneales agudos, es menos probable que afecte a la esperanza de vida. Sin embargo, si se produce una convulsión de gran mal y todo el cuerpo sigue teniendo espasmos o sacudidas irregulares, el daño es grave y no hay calidad de vida. Además, cada convulsión es un periodo peligroso y puede causar daños en el corazón y en el cráneo, y puede producirse la muerte si se produce una gran hemorragia intracraneal o una parada cardíaca.
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