Los gatos pueden comer sal, ya que no pueden metabolizarla sin ella, pero su necesidad diaria de sal es muy baja, por lo que se suele cocinar el pollo, la ternera y otras carnes para gatos directamente en agua sin condimentar. Si los gatos consumen demasiada sal, puede provocar un aumento del lagrimeo o dañar sus funciones hepáticas y renales. Además, la alimentación habitual debe basarse en comida para gatos y complementarse con carne.
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