El Corgi de raza pura es relativamente corto, de pecho profundo y ancho, esternón prominente, largo y fuerte, costillas ligeramente curvadas, espalda más recta, no levantada en el vientre, no demasiado suave, vivaz, ligero y libre, mostrando un aspecto relajado. Si se trata de uno de patas largas, de cara larga, de huesos pequeños y con el trasero sin arquear, entonces debe ser una cuerda fuera.
Las orejas de un Corgi de raza pura son duras, erguidas y grandes, y cruzan desde la punta de la nariz, pasando por el ojo, hasta la punta de la oreja en línea recta, formando un triángulo cercano a un triángulo equilátero. Si las orejas son grandes o pequeñas, no son de raza pura y es importante compararlas entre sí para evitar comprar un perro a dedo.
Fíjese en la cabeza La cabeza del Corgi de raza pura tiene una forma y un aspecto muy parecidos a los de un zorro, con una caperuza craneal grande y plana, un marco moderado en la frente y el hocico, una cara ligeramente redondeada y un cuello corto y grueso, ligeramente arqueado y que se funde bien con los hombros. Si no coincide con estos, es muy probable que esté ensartado, por lo que hay que tener cuidado de no dejarse engañar.