La coccidiosis en los perros suele detectarse mediante pruebas fecales. En los casos graves, puede provocar trastornos de la flora intestinal, que se traducen en diarreas prolongadas, diarrea y sangre en las heces, lo que puede afectar gravemente a la digestión, el crecimiento y la salud del perro. Si su perro está deprimido, tiene pérdida de apetito, mala digestión, letargo, anemia o sangre en las heces, puede tener coccidiosis. Es aconsejable llevar a su perro al hospital para que lo examinen y diagnostiquen para evitar retrasos.
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