Los científicos descubren nuevos sentidos para los perros, la nariz puede actuar como un sensor de infrarrojos para detectar la radiación

Estos resultados son fruto de una investigación conjunta de científicos de la Universidad de Lund (Suecia) y de la Universidad de Roland (Hungría), que han colaborado formalmente para descubrir esta sorprendente nueva habilidad canina. Investigadores de la Universidad de Lund realizaron un estudio de comportamiento en el que se mostró a tres perros dos objetos, uno neutro a temperatura ambiente aproximadamente y otro con la temperatura de la superficie de un mamífero peludo. Mediante el entrenamiento, los perros fueron capaces de distinguir entre los dos objetos a una distancia de 1,6 metros (5,2 pies) basándose en el calor radiante. Utilizando imágenes de resonancia magnética, los científicos de la Universidad de Roland observaron cómo respondían las distintas zonas del cerebro del perro a los estímulos térmicos a temperaturas más o menos iguales a las de otros experimentos. El objeto más caliente provocó una respuesta en la corteza de asociación somatosensorial izquierda (la parte del cerebro que procesa la información sensorial), que los científicos concluyeron que probablemente procedía de la cavidad nasal (la piel húmeda y sin pelo que rodea la nariz). Los científicos creen que hay una lección evolutiva que aprender aquí, que sugiere que los depredadores como los lobos son cazadores tan eficaces porque parecen ser capaces de detectar a la presa desde la distancia.

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