Al Samoyedo le encanta que su dueño le acaricie la cabeza. Una sonrisa en la cara del dueño es un gran estímulo para el Samoyedo y éste será muy feliz. Al samoyedo le encanta que su dueño le acaricie el cuello y que apoye su cabeza en él. Al samoyedo le encanta que le acaricien el lomo y se le puede dar un masaje circular para que se sienta cómodo y relajado. Si se trata de un Samoyedo muy confiado, también le gusta que le toquen la barriga y el Samoyedo se pondrá a cuatro patas para que su dueño lo sacuda.
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