Primero: Cuando un perro ha comido demasiado, los padres deben llevar a su perro a hacer un ejercicio adecuado, por ejemplo, un ejercicio ligero como un paseo. Una cantidad moderada de ejercicio es muy útil para la digestión. Sin embargo, los padres deben tener cuidado de evitar el ejercicio excesivamente vigoroso, ya que puede gravar el intestino del perro y provocar un prolapso del estómago, etc. Segundo: Los padres no deben dar nunca más comida a su perro y no deben beber agua cuando el perro ya está demasiado lleno. Esto se debe a que, si el perro come comida para perros demasiado seca, un trago de agua hará que la comida se hinche en el estómago, lo que probablemente provocará una perforación estomacal. Tercero: Cuando el perro tiene indigestión, los padres pueden alimentarlo con algunos medicamentos digestivos como los probióticos, que son buenos para la digestión. Cuarto: Algunos perros vomitan si han comido demasiado, lo que en realidad es una autoprotección fisiológica. Normalmente, después de que los padres hayan cortado el agua y la comida durante unas tres horas, el perro vomitará el exceso de comida en su estómago y no causará mucho impacto en el cuerpo del perro. Lo único que los padres deben tener en cuenta en este momento es que no deben alimentar a su perro con demasiada comida la próxima vez. Si el estómago del perro está demasiado lleno durante mucho tiempo, puede provocar fácilmente enfermedades gastrointestinales. Quinto: Rechaza que te alimenten extraños. Algunos perros comen comida de extraños cuando están fuera después de que sus padres les hayan dado una comida adecuada, por lo que es fácil que se sacien. El adiestramiento para el rechazo no sólo puede evitar que su perro se sature, sino que también puede prevenir la intoxicación por alimentos de extraños. Si los cinco consejos anteriores no ayudan, y el perro vomita con sangre o espuma y está muy deprimido, es importante llevar al perro al hospital inmediatamente para que lo revisen. Esto se debe a que la sobrealimentación puede provocar enfermedades malignas como la perforación gástrica y la perforación intestinal. Para evitar estas situaciones, los padres deben alimentar a sus perros de forma regular y racional, y llevarlos a hacer más ejercicio físico para mejorar su digestión. Alimente a su perro con una cantidad controlada de comida.
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